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La Maternidad es un circular constante, una espiral.



La Maternidad es vivir el cambio que persiste. Justo cuando logramos llevar con éxito los primeros pasos de nuestros hijos... ellos, ya han decidido comenzar a correr, ¡y una nueva dinámica aparece! 

Recuento mi escritura y me parece que fue hace unos meses cuando abordaba el modo de vincularme con mi hijo de casi doce meses de vida, y ¡ya casi entramos a sus gloriosos tres años! 

Nuestra dinámica familiar también ha cambiado, y hoy pienso en las constantes transformaciones que he experimentado desde que mi hijo salió de mí. Ha sido un ir y venir desde mi pasado y hacia mi futuro, pisando tierra presente. Hoy nuevamente me encuentro abriendo puertas que antes no conocí, integrando y resignificando todo eso que he sido... y cuando me detengo un poco a revisar esto último que voy escribiendo, un nudo se desata de mi garganta.

Casi llega mi revolución solar, mi cumpleaños, estoy a casi un mes, y no puedo dejar de pensar en la fecha como un portal que me llevará a más bendiciones, a nuevas maneras de andar el camino. 


Un sendero de espejos cambiantes...

Hoy más que nunca creo que cuando nosotras mujeres-madres en plena consciencia permitimos que la maternidad actúe como un poderoso fuego interno que nos integra y nos transmuta, podemos lograr ir siempre hacia una mejor versión de lo que somos, y el entendimiento se vuelve más profundo, y nos vamos ganando uno a uno los cabellos blancos, hasta totalizarnos sabias.

La maternidad es un cambio constante, una relación de espejos que dura hasta que la vida termina. Y no es que nuestra vida dependa o ronde alrededor de la vida de nuestros hijos, significa más bien, que esa maravillosa interdependencia entre ellos y nosotras nos puede permitir pulsar nuestras posibilidades, nos puede llevar a salir de la zona cómoda y explorar todo aquello que podemos ser y experimentar.

Hoy por hoy he dejado de creer que ser madre significa sacrificar los deseos personales y el bienestar propio para dar paso al bienestar de los hijos. Ese binomio maternidad=renuncia me parece completamente obsoleto. 

Hoy creo firmemente que justo se puede ser una madre presente y bondadosa cuando nos permitimos ser mujeres presentes y bondadosas con nosotras mismas, cuando nos procuramos también espacios de silencio para escucharnos, para saber hacia dónde vamos y hacia dónde queremos ir, para pintar nuestra visión personal y permitirnos manifestarla en un vuelo consciente y amoroso. Y desde ahí, desde nuestro espacio sagrado seguramente podremos ver con mayor belleza el espacio sagrado de los otros, nuestro compañero, nuestros hijos, nuestra familia y amigos, espejos constantes.



La Maternidad es una espiral sagrada...

Cuando el agua del océano es llevada al límite, tocada y encendida por el viento, comienza a formar una rizadura y se transmuta en ola. Así pasa con las mujeres cuando nuestras aguas quietas son encendidas. 

La maternidad es un gran portal iniciático, el momento en habitamos en agua y poseemos un doble corazón, somos el tambor de la vida.

Como el inicio de una espiral, si nos dejamos tocar y transformar, comenzamos a fluir en belleza, y cada una de nuestras situaciones vividas pueden venir a vivificarnos o a soltarse de nosotras para permitirnos andarl el camino con un equipaje más liviano. 

Hoy me miro y siento que cada vez me pierdo más y me vuelvo a encontrar, es como un constante llegar a casa, hoy agradezco la vida de mi hijo, que como dice una canción me ha vuelto mejor amante, me ha encendido, me ha hecho encontrar mi mejor motivo.

Y en plena transformación, deseo lo mismo para todas las mujeres-madres del mundo, todas aquellas con quienes convivo y a aquellas que aún no conozco, que el Universo nos permita vivir este portal con gozo.




























Una carta para mí.


Y una vez más llega el punto en la rueda para ir hacia adentro, para revisar mi corazón, mis sueños, y permitirme navegar mis aguas más profundas y oscuras. Sin embargo, ahora es distinto. Con más consciencia, más preparada y más adulta comienzo a recibir las hojas del otoño y el frío invernal, como si tomara mi barca para ir hacia el lado oscuro de la luna, y desde ahí mirarme.

Hoy quise escribirme una carta, pues he comenzado a entender que soy mi propio motivo, y que desde mi verdad puedo partir para encontrar nuevas verdades, nuevas primaveras y causas. 

Miro lo que he hecho y gozo de cada una de las verdades aparecidas, pero también agradezco las mentiras y lo falso que hubo para llevarme a un nuevo comienzo. Me miro, y con alegría puedo percibir a esa mujer que de día atiende la agenda profesional y empresarial, y que de noche se repliega hacia lo personal e íntimo. 

Me miro y abrazo mi ser, mis memorias, mis falsas creencias, mi cuerpo, mis experiencias, mis heridas, mi sombra, mis emociones, mis juicios, mis prejuicios, mis miedos. A la vuelta del espejo abrazo también mis pasiones, mi pintura al óleo, mis empresas, mis decisiones, mi udu, mis charlas,  mis lunas, mi maternidad, mi compañerismo, mis verdades, mi centro, mi canto, mi escritura, mi profesión, mi estudio, mi risa, mi danza, mi práctica diaria.

Y así, libre, corriendo con lobos pero andando en lo cotidiano, me gusto, continúo sin dejar de escapar. Ya no escapo. Me dejo a la experiencia, aprendo nuevas cosas. Fluyo con el universo. Ya no necesito ser amada por nadie, ni admirada, ni halagada. No requiero permiso o aprobación de nadie. No necesito que alguien más me diga quién soy o a dónde voy; no necesito que me defina mi pareja, ni mis maestros, ni mi astrólogo, ni mi terapeuta, ni mis amistades, ni mis no amistades y tampoco creo ya, en los maestros espirituales. 

No me apego a una idea de mí. Me siento en vuelo, desnuda.
No me interesa saber quién soy, pues puedo serlo todo y nada al mismo tiempo. Soy puro latido, y así me encuentro plena. Mi energía es mía y ya no deseo lanzarla fuera de mí, hacia lo exterior, hacia los otros. He encontrado el sentido sagrado del caparazón.

Hoy hablo conmigo, me encuentro, me reconozco, me asumo, y si detecto que no estoy presente, recapitulo, vuelvo al camino y abrazo nuevamente el centro que como llama se crece cuando despido toda ilusión. Camino conmigo, y en esta profunda agua digo mi nombre para hacer eco de mi origen y mi verdadero poder.

















La Medicina de la Madre Osa

Con infinito cariño para Naykary Hernández




Los acercamientos.


1.Como arquetipo.
Cuando estaba en la preparatoria me encantaba indagar acerca de las diosas del mundo. En alguna ocasión llegó a mi la imagen y arquetipo de "Artio" DiOSA celta de la abundancia, que acechaba la frialdad con fuego y luz. Me pareció interesante su manera de ir hacia adentro para encontrarse y así asegurar su supervivencia para la siguiente rueda del año. 

Este acercamiento fue el primero, que sirvió justo al intelecto, a la curiosidad.


2. Como niña.
Hace unas semanas fui al cine con mi compañero, deseábamos ver un thriller o alguna película del mismo tono que pudiéramos disfrutar sin preocupación, ya que nuestro crío estaba en casa de la abuela. Sin embargo, a nuestro horario un poco reducido la única película que se ajustó fue la de "Valiente", de Disney-Pixar. 

Por alguna razón que sólo sabe la intuición me emocioné al entrar a la sala como niña pequeña que estaba a punto de ver una película animada en muy grata compañía. Me permití ser esa niña emocionada y quitarme por unas horas el rol de mamá y dadora. Mi corazón gozó la escena. Y al finalizar la película lloré y sentí mucha alegría de poder tener un bello acercamiento con lo que después conocería como la medicina de la Osa.

Este acercamiento sirvió al corazón.


3. Como hija.
Más tarde, unas semanas después mientras caminaba con mi esposo y mi hijo por las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, encontré un oso en una tienda de fotografías, era un oso enorme cubierto de pelo sintético. Me tomé fotos con él, y le dije a mi compañero... "Soy como Mérida, he encontrado a mi madre salvaje"- Él se rió mucho y dijo "A ver qué dice mi suegra". En esos momentos a mi corazón vino la sensación de ver y pensar a mi madre como osa. Sin saber por qué o cómo, me imaginé a mi madre como una osa rubia jugando conmigo.

Continuamos entre calles, y el pensamiento de sentir a mi madre como una Gran Osa no dejaba de acecharme. Este acercamiento había sido el del alma.


3. Como oráculo.


Como un hermoso regalo latiente, la imagen de la osa continuó cimbrando presencia en mi camino. 
Por unas semanas la veía pero no la veía, no la hacía consciente. Y hoy como un regalo que se da sólo al que está listo, al consultar el oráculo apareció... ahí, con brillo y ternura infinitos: LA OSA. 

La carta conectó conmigo desde lo femenino, y palabras como MADRE, LINAJE, ABUELA, MATERNIDAD, DULZURA Y AMOR aparecieron de inmediato. En un segundo vistazo a la carta conecté con los brazos de mi madre, su cariño, el color de sus faldas cuando me cargaba de niña... su vestido de rayas azules y blancas, el olor de su pelo. ¡Mi corazón se llenó de dicha!

Este acercamiento es el que conecta con todo, corazón, alma, arquetipo y sobretodo, espíritu.



La medicina.



Hace un par de horas, entrada en meditación y recapitulación de sucesos, la imagen de mí abrazando a mi crío vino como un suceso de emociones fluctuantes, de alegrías y retos. Volví a navegar por su nacimiento y solté.

Volví a fundirme en el abrazo cariñoso y de pura lealtad que mi hijo y yo nos damos, sus besos, la sensación de belleza que me invade cuando lo pongo sobre mis piernas y le canto. Todo eso como una sinfonía que poquito a poquito se fue fundiendo con la imagen del abrazo que mi mamá y yo nos dábamos cuando tenía yo cinco años. 

Y recordé perfectamente su vestido, sus zapatos, el peine con el cual me acariciaba, su sonrisa de madre joven. Conecté con esa mujer de 28 años (justo mi edad) que me dio nacimiento y sentí sus miedos pasar por mi cuerpo y mi garganta, sentí su anhelo de ser la mejor madre para mi, sentí su alegría, su incertidumbre, su profundo amor... ¡Y entonces solté! ¡Liberé la huella hermosa y marina! 

Así, nuevamente la imagen de la carta medicinal apareció. Me dispuse a indagar más en un par de libros, en la internet, ¡y encontré la medicina!: que La Osa simboliza la posibilidad de soñar al "Gran Espíritu", de conectar con el corazón del cosmos desde el vientre, desde la Madre Tierra, desde la introspección.

La Osa representa la luna, sus apariciones y desapariciones; es símbolo de lo que verdaderamente nutre y protege; es la Osa Madre quien protege la infancia, el símbolo iniciador de lo femenino en el Universo. Como totem habla de sabiduría, fuerza interior, curación con hierbas y la memoria.

...


Como arquetipo es la madre que enseña a su cría a permanecer quieta mientras la cacería sucede: la madre le enseña al hijo -que nació en invierno- a permanecer en un árbol mientras ella consigue la comida, si el osezno desobedece, la madre lo toma y lo vuelve a colocar en el árbol, una y otra vez hasta que el osezno entiende que no debe desobedecer. Esto pasa durante los dos primeros años de vida de la cría.

Luego de ese tiempo, un día, la madre se va al fondo del bosque a buscar comida... pero nunca vuelve por la cría. Y ya de noche, con frío, con hambre, con miedo, la cría aprende la gran lección: que para sobrevivir debe realizar un acto de desobediencia a su madre. 

Una vez que termina la lucha interna por desobedecer o no, la cría se adentra en el bosque, sola y con frío para descubrir su gran derecho de nacimiento: el sagrado libre albedrío que tiene sobre su propia alma. Este suceso se cuenta como analogía del ser humano, siendo el ego la duda que sentimos ante el deseo de obedecer o no a las ideas de sociedad que nos han parido en este mundo. 

El aprendizaje es que la Madre nos abandona para abrazarnos nuevamente desde la transformación de nosotras mismos.

Los Siberianos dicen que "La tierra es la oreja del Oso", siendo el oso animal de poder que escucha a los seres humanos a kilómetros. El lugar del oso es sagrado, y la cueva de cada persona también lo es. Entonces, la medicina de la Osa invita a hibernar, a "encuevarse" para gestar nuevas primaveras, una luz más perdurable y fuerte.

La medicina de LA OSA refiere introspección, autoconocimiento, soledad, autosuficiencia, sabiduría, cambio, comunicación con el Espíritu, la muerte y el renacimiento, la creación, los sueños, el chamanismo y lo místico.


*****

Por mi parte esta noche duermo amorosa sintiendo el abrazo de mi madre, de mi abuela, de toda la maternidad en mi linaje, y por supuesto disfrutando del olor de mi osezno, consciente de que en acto amoroso me desobedecerá en algún momento y será libre... libre para volver a su tierna Madre.




El péndulo que une dos energías en un solo instante


Es interesante darnos cuenta cómo los vínculos humanos pueden acortarse o distanciarse a través del internet, todo depende del cristal con que se mire y la creencia con que se abracen estas herramientas.

En mi caso, la temprana curiosidad por navegar en internet e introducirme en las redes sociales y blogs, me ha permitido conocer personas fascinantes y proyectos transformadores. Si hiciera una lista de ellos, abarcaría más del 30% de los proyectos creativos en los cuales he participado y que han cambiado mi vida.

No obstante, hoy quisiera abordar especialmente la ocasión de haber encontrado en mi camino virtual dos proyectos: El hada de los girasoles y Duelo gestacional y perinatal ambos gestionados por Mónica Alvarez. 



Duelo gestacional y perinatal:
Dar un lugar en nuestro corazón a nuestras pérdidas y abrazar así la vida.


En 2011 comencé a indagar más acerca de la posibilidad de formarme como educadora perinatal, doula o terapeuta en constelaciones familiares. Sin embargo, la oportunidad de echar a andar una nueva empresa al lado de mi esposo, también me tomaba tiempo... y el cuidado de mi hijo, la casa, las relaciones familiares, en fin.

Entre las páginas interesantes -por afinidad, diseño, propuesta- que encontré en español, estaban Mimos y Teta, Criar y Amar, Porteo Natural, Amor maternal, El blog alternativo, Comunidad Crianza y Ser Doulas, por mencionar unos pocos.

Y fue a través de Ser doulas que tuve un primer acercamiento con el trabajo de Mónica. 

Luego, a principios de 2012 comencé a leer reseñas y notas en torno a un libro que llamó mucho mi atención "Las voces olvidadas". Y entonces me di cuenta hacia dónde me estaba perfilando, que más que desear convertirme en doula de parto o postparto, quería acompañar a mujeres y madres que hubieran tenido pérdidas y duelos gestacionales o perinatales. 

No fue, sino dos meses después, que tras el duelo de cuidar a mi padre enfermo y tras su fallecimiento, me di cuenta de cuánto deseaba tomar acción para prepararme y hacer algo con toda esa sombra que había encontrado desde el nacimiento de mi hijo, con todos mis duelos pasados y presentes, con toda esa energía que hecha tristeza no me dejaba avanzar en luz.

Fue entonces que me inscribí a la Comunidad de Duelo Gestacional y Perinatal con el corazón receptivo y la mente abierta. Comencé a introducirme a las dinámicas de la misma, a leer con atención y a realizar los ejercicios de las sesiones semanales. Luego, una mañana en que mi crío dormía a mi espalda, me di tiempo para conectar la compu a las bocinas y escuchar y tomar notas de  la videoconferencia en torno a "La pérdida respetada"... y me dije "Uff cuántas cosas por hacer acá en México donde todavía es un tabú hablar de abortos y pérdidas en el embarazo"

Hoy me alegra tanto haber tomado la decisión de abrir una cuenta en PayPal, dar click e inscribirme  en esta comunidad que va creciendo y que gestiona con tanto mimo Mónica Álvarez.



El hada de los girasoles
Abundancia,  prosperidad y bye bye a las viejas creencias en torno al dinero.



Por si fuera poco, aunado a mi camino de pérdida y duelo por la muerte de mi padre, me he encontrado también sumergida en una transformación hacia nuevas creencias en torno a la energía del dinero y abundancia personal. 

Increíblemente, al encontrarme con el sitio El hada de los girasoles, me di cuenta que los proyectos de Mónica me reflejaban muy bien y me ayudaban a canalizar amorosamente mi luz y mi sombra hacia energías creativas y de renovación.

Así, me inscribí, aunque tardía, a la videoconferencia que presentaría el curso de Coaching de la comunidad. ¡Y me encantó! Me sentí completamente "espejeada" por las palabras de Mónica, comprendiendo y conteniendo en mí toda esa información que es justo con la cual me he identificado en este año. 

Y quise compartir con otras mujeres el trabajo realizado en ambas comunidades y proyectos, pues me parece imprescindible en este gran despertar de energía femenina, que estemos bien conscientes de nuestras infinitas posibilidades para ayudarnos a transformar la alegría de los inicios y la tristeza de las despedidas en energía positiva y que concrete lo que nuestros corazones anhelan.


...............


Me gustaría invitar a las nuevas mujeres, hermanas y amigas que somos a aprovechar la nueva era de información en la que podemos contactar con mujeres de otros países, de otras culturas y otras creencias para hacer simbiosis de idiosincrasias y sobretodo de sentires. Pues la conexión está tan contigua, tan palpable, que cualquier día se puede concretar en lo físico, de tan cerca que podemos estar. 

Así también, si desean contactar con Mónica Alvarez lo pueden hacer a través de sus páginas y en facebook:

www.duelogestacionalyperinatal.com
www.elhadadelosgirasoles.com



¡Que la danza de los cielos abra nuevos espacios para la comunicación y que los humanos podamos estar bien receptivos... todossomosun@mism@!


Karina Falcón






Tiempo de belleza y de amapolas


El año pasado me decidí firmemente a sintonizarme en amor con la luna, con sus ciclos. Así que me hice de mi agenda, realizada por la maravillosa Virginia Sánchez Navarro, compré lápices de colores, fui anotando mis ciclos menstruales, emocionales y materiales,  e intenté ir alineando mi agenda externa (responsabilidades) con la interna (emociones). Y la magia sucedió.

Este 2012, decidí de igual manera seguir sintonizando mis ciclos propios con los ciclos lunares, pero además, decidí dejar llevarme en mi ciclo menstrual como quien se lanza a la inmensidad de la Madre Mar, en confianza perfecta. ¡Me he llevado gratas sorpresas!

Por principio, me he dado cuenta que el dejarme llevar por mi cuerpo y toda mi fisiología me ha llevado a dejar de padecer el famoso "síndrome premenstrual"; es decir, por supuesto que paso por él, pero ya no lo padezco, no lo sufro, no hay dolor. Sucede que hay pequeños espasmos en esta etapa y viene uno que otro enojo, pero no son en arrebato, si no en mesura. También siento la necesidad de descansar más temprano, y gozo de una buena lectura o un buen video... también estoy mucho más sensible, más en contacto con mis emociones y necesidades. ¡Ouuu me encanta! 

Esta etapa premestrual me ha enseñado a poner atención en las emociones que surgen, son mis guías, son las emociones que he aprendido a abrazar y que me dicen mucho de mí, me dan lucidez.

Y luego, llega el momento cúspide, "el momento de las amapolas", me digo, porque en esos cinco días suelo necesitar siestas ¡y dormir hasta dos horas por la tarde! Antes, con honestidad, debo decir ¡que me molestaba tanto! Pues yo deseaba seguir trabajando, seguir activa, salir, conducir el automóvil, etc. Hasta que aprendí que obtenía un mayor provecho si me dejaba al sueño, a la escritura, a la lectura de poesía, a beber una copa de vino rosado o tinto... ¡a mi tiempo de amapolas! ...Por aquello de la belleza y el ensueño. Incluso he optado por vestirme de rojo en estos días y hacer de mi exterior un reflejo interno.

Una vez que pasan esos cinco profundos días, salgo como de una cueva hacia mi vida activa, y poco a poco me incorporo, realizo las cosas de forma rápida y eficaz, soy más ordenada, más cerebral. Aquí aprovecho para ponerme al día con mi agenda externa, viajo lejos, reviso presupuestos, acudo al banco, enlisto estrategias importantes y controlo mi administración material. Soy bastante más eficiente. 

Y entonces, vuelvo poco a poco hacia mis adentros... a revisar de nuevo mi interior, mis necesidades básicas. Es un ciclo maravilloso, en el cual camino... incluso creo, que pronto volveré a escribir poesía. Delicioso. Espero que un día próximo todas las mujeres caminen con sus ciclos de una manera tan consciente y espiritual.

    




Hacer una pausa.



Hoy por la mañana, mientras iba rumbo al lugar en el cual estuve dictando un curso esta semana, me vino una brisa de ideas... muy inspiradoras y de bienestar. Mientras mi esposo conducía, yo comencé a escribir a manera de lista todo lo que venía a mi cabeza. Me detuve y una frase final coronó el momento:  Es tu vida, y hasta ahora ha sido maravillosa ¿Cómo quieres vivirla a partir de hoy?   

Recordé que un año antes de conocer a mi esposo, a través de la ventana del departamento solía ver a un pequeño colibrí que visitaba las flores de las escasas macetas que tenía. Mi madre decía "es que pronto llegará el amor a tu vida"... refiriéndose a una pareja.

Como buena chica nacida en los 80's el matrimonio, la firma de contratos o lo relacionado con la iglesia católica me parecía algo caduco y por demás innecesario. De hecho, la idea de tener una inseminación artificial era lo más cercano a mi concepción de una relación formal. Y sin embargo, cuando mi madre decía cosas alusivas a ese colibrí que me visitaba, no podía dejar de imaginarme con un hombre alto, blanco, apuesto, inteligente, con buen sentido del humor, elegante y sensible... además, hogareño. ¡Bah! He ahí que aunque tenía relaciones, nunca eran sólidas, y siempre optaba por abortar la misión unos meses después. Por supuesto, estaba decidida a no aceptar nada diferente a lo que mi corazón deseaba para decidir tener una "familia" y más aún, embarazarme.

Y un verano, conocí al que ahora es mi esposo... Alto, delgado, blanco, ojos verdes hermosos, buen sentido del humor, algo despistado, ¡pero por demás encantador! Para entonces yo tenía una relación. Sin embargo, cuando fue el momento de hablar y conocernos, no dudé en seguir a mi corazón... Me maravillaba hablar con él, verlo, advertir sus gestos amables (acercarme la silla para que me sentara, abrir la puerta del automóvil, llevarme un ramo de flores al trabajo), y disfrutaba tanto cuando al final del día, pasaba por mi, comprábamos un pastel individual para los dos y un par de cafés, e íbamos a casa... a platicar.

Pronto decidimos casarnos. Todo el mundo se maravilló, pero nadie se opuso. Fue todo muy rápido. Y la llegada de nuestro bello crío, quien nació a las 29 semanas de gestación nos tomó por sorpresa también. Ese colibrí vino a transformar todo, y en menos de un año me había convertido ya en esposa, en madre, y mis prioridades estaban cambiado velozmente. 

Hoy, con todo mi corazón puedo decir que ya me adapté a esas nuevas fases mías, que disfruto mucho de la compañía diaria de mi esposo, de mi maternidad, de mi individualidad, de mi yo en familia, de mis nuevas responsabilidades, de los juegos y ocurrencias de mi hijo, y además, ¡adoro cocinar! ...Soy plena en ésta nueva yo que soy, y mi vida hasta ahora ha sido maravillosa, aun en sus bemoles. 

Sin embargo, esta semana he hecho una pausa necesaria, para revalorar, entender mejor, y definir rumbo en lo personal. La frase aparece: Es tu vida, y hasta ahora ha sido maravillosa ¿Cómo quieres vivirla a partir de hoy? Y por supuesto, vienen nuevas decisiones, nuevas metas, nuevas necesidades del corazón y nuevos caminos por transitar y probar.


Pero, eso sí, también decreto más días de estos, con trabajo, mucha remuneración en todos los aspectos, y compartiendo con mi gente. Decreto más días abundantes de estos, llenos de belleza, de felicidad, de retos, de miedos incluso, pero también de caricias; decreto días de café, charlas con mi mejor amiga, comidas en casa de las abuelas, inesperadas visitas del abuelo, ¡días de viaje! y sobretodo, quiero seguir en mi trabajo espiritual y emocional diario, junto a mi amado esposo. Quiera el Universo que siempre sea así.









Soltar y Agradecer


Agradecer es la palabra que para mi da significado a las fiestas decembrinas. Desde muy pequeña, aprendí de mi pertenencia a una tribu, a la cual volvía cada diciembre para celebrar y compartir todo lo que había acontecido durante el año. Y así, siempre desde mi niñez, la casa de mis abuelos recibe a sus hijos y a sus familias. Hoy tres generaciones reunidas ahí año con año.

Más tarde, en mi adolescencia y gracias a mis hermanas y maestras espirituales, vendría a mi una gran enseñanza y tradición que adopté como muy personal, y que por supuesto, cambió mi vida, perspectiva y modo de recibir el "año nuevo": la fiesta de Yule, un ritual de celebración que corresponde al Solsticio de Invierno, la llegada de la noche más larga del año, la preparación para agradecer y para entrar en reposo co nesperanza. 

Así, año con año desde mi corazón me preparo a principios de diciembre para recibir este momento: decoro mis espacios personales en rojo, verde y blanco, compro velas especiales, flores, preparo mis saquitos de abundancia, recibo un masaje relajante y sobretodo, me dejo soltar y agradecer.  Por supuesto, me permito llorar, pero dirijo mi llanto hacia la valentía de todo lo hecho durante el año. Ya no me permito sentir carencias, ni nostalgia, pero sí un profundo amor y gratitud hacia todo lo recibido, dado y perdido.

Hace un diciembre, sin embargo, no tuve tiempo de reflexionar en torno al año que había acontecido, pues en ese entonces aún me estaba adaptando a la llegada de mi hijo prematuro a casa y a la idea de haberme convertido en mamá y esposa; así, veía muchas necesidades no cubiertas, me sentía abrumada y bastante confundida en torno a mi nuevo rol; por supuesto, sentía la enorme responsabilidad en mi espalda y el gran cansancio que las desveladas de la maternidad provee, quería huir. Puedo decir que fue un diciembre hermoso, pues lo celebré como nueva esposa y madre, sin embargo, fue de igual manera difícil, de crisis profunda.

Y a un año, mirándome en retrospectiva, percibo a la gran mujer que soy sobrevivir maravillosamente a su transformación: cambio de trabajo, de casa, de entidad, de estado civil, de ideas, de prioridades y de emociones. He sentido un trabajo personal con mayor consciencia interior, todo gracias a las pérdidas, que han sido muchísimas y que hoy sé, llegaron a mi vida para vaciar espacios y dejarlos libres para que nuevas cosas llegaran. 

Todo este bienestar ha sido fruto de la voluntad y el amor para ser feliz de manera permanente y hacer felices a mis dos amores: mi hijo y mi esposo. Hoy no me veo y no soy sin ellos. Son sus hermosos ojos, su presencia y sus voces lo que me mueve día a día. Bien me decía mi guía: la vida no te da nada que no necesites, siempre vive agradecida por eso, y has tu mayor esfuerzo por descubrir lo divino en la crisis. Y hoy, así es. 

Tal como el corazón del Yule avisa: se reposa y agradece, esperando que las semillas plantadas en las entrañas de la tierra fría nazcan con el sol invicto. Hoy por hoy, ya estoy plantando mis semillas para el año que entra, con profundo agradecimiento y amor.











Nacer...


Leo las siguientes recomendaciones, y me hacen pensar que en México, parir en un hospital público es un evento que se lleva a cabo casi como una práctica ilegal.



Recomendaciones de la OMS para el nacimiento:

-      -   Toda la comunidad debe ser informada de los distintos métodos de atención al parto, de modo que cada mujer pueda elegir el tipo de parto que prefiera.

-      -   Los grupos de ayuda mutua entre madres ofrecen un valioso apoyo social y una oportunidad única para compartir información sobre el parto.

-     -    La formación de los profesionales sanitarios debe incluir técnicas de comunicación para promover un intercambio respetuoso de información entre los miembros del equipo sanitario y las embarazadas y sus familias.

-         -  Debe promoverse la formación de parteras o comadronas profesionales. La atención durante el embarazo, parto y puerperio normales debe ser competencia de esta profesión.

-       -  Para el bienestar de la nueva madre, un miembro elegido de su familia debe tener libre acceso durante el parto y todo el periodo postnatal. Además, el equipo sanitario también debe prestar apoyo emocional.

-       -  Las mujeres que dan a luz en una institución deben conservar su derecho a decidir sobre vestimenta (la suya y la del bebé), comida, destino de la placenta y otras prácticas culturalmente importantes.

-     -    El recién nacido sano debe permanecer con la madre siempre. La observación del recién nacido sano no justifica la separación de su madre. Debe recomendarse la lactancia inmediata, incluso antes de que la madre abandone la sala de parto.

-       -  Algunos de los países con una menor mortalidad perinatal en el mundo tienen menos de 10% de cesáreas. No puede justificarse que ningún país tenga más de un 10-15%

-       -  No hay pruebas de que después de una cesárea previa sea necesaria una nueva cesárea. Después de una cesárea debe recomendarse un parto vaginal, siempre que sea posible una intervención quirúrgica de emergencia.

-         - Cada mujer debe decidir libremente qué posición adoptar durante el expulsivo.

- La inducción del parto debe reservarse para indicaciones médicas específicas. Ninguna región debería tener más de un 10% de las inducciones.



¿Por qué elegir el "dolor" y no las "bondades" que ofrece la medicina moderna a la hora del Parto?



De la Cesárea Innecesaria...

Un parto por cesárea se lleva a cabo cuando no es posible o seguro para la madre y/o el bebé dar a luz a través de la vagina.

La cesárea no nació como un procedimiento para evitar el dolor y esfuerzo en la mujer al dar a luz. Surgió como una NECESIDAD, no como la cirugía de rutina que ahora es.

La cesárea es una cirugía mayor, y como tal conlleva muchos riesgos: reacción adversa a la anestesia, sangrado interno, formación de coágulos de sangre, lesión a órganos internos abdominales, infección del útero, de riñones o vejiga. Sin embargo, muchas mujeres optan por esta intervención en sus cuerpos, debido a su derecho a no sentir dolor.

Me gustaría decirle a todas esas mujeres que su lucha por no sufrir durante el parto, es la lucha de todas por no sufrir y no sentir dolor o en todo caso transformarlo. Y es que un parto vía vaginal no debería ser sinónimo de sufrimiento. Sin embargo, justo la medicina moderna y de la post-modernidad lo ha vuelto un procedimiento tan alejado del ser femenino, que el dolor en exceso y el sufrimiento no pueden más que hacer aparición.


Si de nacimientos se trata, la cesárea se ha vuelto el modus operandi en muchos hospitales y para la comodidad de muchos médicos, que no tienen que esperar y compartir la labor de parto junto con la mujer, sino que la hacen estar disponible en el día y hora que a ellos mejor les acomode.

En el mejor de los casos, en un panorama ideal: la mujer tendrá una cesárea humanizada, acontecida en el mayor respeto, donde doctores, enfermeras y anestesistas procedan de acuerdo a lo que la madre quiere y lo que el bebé necesita. Entonces habrá alojamiento conjunto y se incentivará una lactancia exitosa; fuera de la cirugía no habrán otros procedimientos invasivos.

En el peor de los casos, y por desgracia lo habitual: la mujer tendrá una cesárea en la cual se sentirá nerviosa, confundida, a merced de doctores, enfermeras y anestesistas. Recibirá, burlas, malas palabras y tratos del personal. No se le dirá cómo será el procedimiento, tendrá molestia en la colocación del catéter en la vejiga, la rasurarán en la zona del pubis, al nacer el bebé no será puesto sobre su pecho, lo alejarán al área de cuneros y permitirán a la madre verlo hasta los días siguientes.



Del dolor...

Todas las mujeres deseamos un parto sin dolor, sin sufrimiento. Y lo merecemos, sin embargo, el precio que tenemos que pagar por esto a la medicina moderna, es muy alto: ¡los estragos posteriores que la anestesia hace en nuestro cuerpo, el estar inertes ante la bienvenida de nuestro bebé, el estar ajenas a nuestro propio proceso, y el permitir que otros decidan sobre nuestro cuerpo!

Lo alarmante no es que esto suceda. Lo alarmante es que como mujeres lo vemos normal, y hasta lo deseamos. Es decir, todo el proceso se vuelve meramente fisiológico, y no se toman en cuenta las necesidades emocionales propias, y mucho menos del bebé. Como si venir al mundo de tal manera fuera placentero para ellos. ¡Vamos! No les damos el tiempo de prepararse, de decidir en qué momento quieren empujarse hacia el canal, salir...

Es necesario decir que EXISTEN OTRAS ALTERNATIVAS para mitigar el dolor al parir, y que existen formas gentiles para la madre y bebé en el alumbramiento. Es necesario decir que el parto debe acontecer sin sufrimiento. Y que los molestos tactos, prueba de cinturones, acostar a la mujer de espaldas para parir, sueros intravenosos, separación instantánea de madre e hijo, el apresurar el parto, el poner nitrato de plata en los ojos del bebé, el corte inmediato del cordón umbilical, y todo el papeleo burocrático son inventos de la medicina moderna. Esa que a cambio de no sentir dolor nos pide desvincularnos de nuestro cuerpo, nuestro proceso, nuestras emociones y nuestros propios hijos en su nacimiento.

Ojalá podamos entender esto. Con el tiempo hemos perdido la conciencia de lo sagrado del embarazo, del parto y de todos los procesos que el ser mujer conlleva. Nos hemos olvidado de buscar la propia sabiduría en nosotras. Hemos permitido que otros tomen las decisiones que nosotras y nuestro cuerpo deberían tomar. Hemos cedido todo nuestro poder a otros. Hemos cedido el bienestar de nuestros hijos a otros. Hemos permitido que las cosas nos acontezcan, en lugar de ser nosotras quienes las hagamos acontecer. Hemos regalado nuestro gran principio creador a lo artificial. Nos hemos desconectado de nosotras y de lo femenino total.


Espero pronto todas las mujeres podamos vernos de nuevo como Diosas, entendiendo nuestros cuerpos, pariendo a nuestro ritmo, en casa, en centros de nacimiento donde otras mujeres nos atiendan y vayan al compás nuestro, de nuestros hijos, de nuestro cuerpo, y nos podamos sentir escuchadas, atendidas, comprendidas y sobretodo, empoderadas. Espero que se le regrese a la cesárea su dignidad, que la veamos nuevamente como un gran acontecimiento que sacrifica por dar la vida, y como una bendición que es, cuando necesaria.

Ojalá podamos regresar a nosotras lo más pronto posible, regresar a casa: a lo sagrado femenino. Este camino lo hacemos todas.










Angelina, la partera.

México es conocido por otras regiones en el mundo como un país de parteras, donde se supone "deberían" existir más partos vaginales y humanizados. Somos el ombligo de la luna... de esto, deberíamos estar más conscientes.


"Para criar a un niño se necesita la tribu entera".




Hoy por recomendación de dos maravillosas mujeres Sandra Moreno y Diana Calderón, me di un tiempo para leer el texto nutridor de Ileana Medina Hernández del Blog "Tenemos Tetas". Y una frase resuena en mí: "Una madre necesita ser sostenida para sostener a sus hijos"; qué cierta y terrible me parece. Por que ¿de dónde nos sostenemos las mujeres? ¿del esposo? ¿de nuestra familia origen? ¿de la familia del esposo?

Cuando me casé, y más aún cuando tuve a mi pequeño, sentí la necesidad de distanciarme de mis amigas, aún solteras y sin hijos. Y más que eso, la vida y las prioridades me fueron distanciando de ellas. Ya no podía salir más a las lecturas de poesía, a los encuentros en distintos estados de la república, a las trasnoches de café y caminata por las calles del centro, a las celebraciones que iniciaban a media noche. No. En verdad mi prioridad fue estar al lado de mi crío, procurar a mi esposo y darme un espacio para pensar, porque todo se estaba transformando.

Y en estos espacios de "soledad" en los que comenzamos a estar solamente mi hijo y yo, me di tiempo para la lectura cuando él dormía. Sabía que necesitaba asirme a mí misma en este gran cambio, pues así como yo había dado a luz a mi hijo, la vida misma estaba pariendo con su llegada a una nueva mujer, a la mujer madre. Y vaya que sentía en mi un sofoco, como si estuviera pasando por el canal de parto... era doloroso. Y digo doloroso, por que ahí con los sentimientos de bienestar venían también los sentimientos de imposibilidad y frustración.

Mi hijo estaba demasiado pequeño cuando lo trajimos a casa, aún lo recuerdo, su fragilidad me abrumaba. Y las pequeñas preocupaciones que toda madre debe tener cuando cuida a su bebé en casa, se vieron agravadas por su prematurez. Era una mujer muy feliz y plena al tenerlo en mis brazos, pero de cuando en cuando las lágrimas venían a mí, y así me sentía: sola, confundida, sin soporte emocional.

Pronto las lecturas, la terapia sistémica y mis charlas con mis maestros espirituales -ambos astrólogos- me ayudaron a tener un gran soporte de vida, para traspasar la vida a mi hijo. Y me reconcilié con mi nueva etapa, con esta nueva mujer en mi que es muy distinta y muy alejada de la mujer que yo era.

Los dolores de parto de la vida cesaron, y comencé a vivir mi maternidad con una gran alegría. Comencé a escuchar a mi hijo, a mi madre, a mí. Y también pude compartir con mi esposo todo lo que estaba sintiendo. Le pedí ser partícipe de esta nueva vida, y él dijo que sí. Mi esposo nunca se había desentendido de sus deberes con mi hijo, pero luego de esa petición lo vi más comprometido con ambos, sentí que nos estábamos realmente mirando y comprendiendo.

Y sí, no hay modo de edificar bien alto hacia arriba, si antes no se ha cavado profundo hacia abajo.

Todo ha sido un trabajo de autoconocimiento, de reencontrarme conmigo, con lo sagrado femenino, y de reconocimiento a mis ancestras. Hoy sé que no puedo verme y sentirme plena en mi, si antes no he mirado ya con reverencia y honra la vida de mi madre, de mis abuelas, de mis bisabuelas y de todas las mujeres que son en mi familia. Y sé que de cuando en cuando me toca mirar también mi nacimiento, mi niñez, mi adolescencia y mis iniciaciones para abrazarlas, y abrazar también todo el enojo y la tristeza que proviene de ahí. Entonces me abro un espacio para respirar... y soltar. Las veces que sean necesarias.


Hoy en día necesitamos hacer más tribus de mujeres. Necesitarmos reunirnos, hablarnos y mirarnos. Necesitamos llamarnos y acompañarnos. Muchas mujeres están sintiendo una tristeza de transformación pero no saben que es así. Y ahí, necesitamos estar nosotras, para acunarlas también y ayudarlas a transmitir todo el amor que les habita. Así como otras mujeres han hecho con nosotras.

Después de todo para criar a un niño se necesita la tribu entera.


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Gracias a todas mis mujeres porque hoy por ustedes me siento sostenida:
a mis nuevas amigas, a las amigas que se quedaron luego de mi transformación, a mis guías espirituales, al grupo de doulas, de terapeutas, a mis tres "Lupitas": mi madre, mi mejor amiga y mi consteladora; a los círculos de mujeres: al círculo Mini Mahue y a Crianza Co-madres; a Virginia, a Endora, a Laura. A todas las mujeres de mi familia. En fin, a la gran madre universal por contenerme y enseñarme lo sagrado que habita en mi.










Mensaje urgente a las mujeres...





Inspirado en las palabras de J.S. Bolen,
tomado de nuestras hermanas Guardianas del Grial


Reúne a las Mujeres… Enorme es el poder de estas palabras… este es el mensaje que emerge del pedido de la Madre Tierra, de la Gran Diosa. El momento de la re- unión ha llegado, y en todo el mundo mujeres de todas las razas y culturas sin distinción se reunirán para recordar la fuerza intrínseca de estar juntas y unidas para proteger la vida y la paz de todo lo creado en el vientre del Planeta, recuperando así la feminidad sanada y sagrada. Nada es tan poderoso como una idea cuyo momento de darse a Luz ha llegado. Se habla de dolores de parto en esta nueva humanidad que gestándose así misma se parirá con nueva Luz. Nace un Movimiento silencioso y pacifista:
El movimiento Circular de las Reuniones de Mujeres en el Mundo.

En la mitología griega, La Diosa precedió al Dios. Gaia era la Diosa de la Tierra Emergiendo del caos, tomó forma y dio a luz al Cielo, las montañas, los ríos, los océanos y a todos los seres vivos del planeta. La palabra “materia”, “matriz” y “material” proviene de Mater, Madre. La Tierra es una Unidad viviente única. La Divinidad creadora es Femenina. La Vida brota de la mujer, el principio femenino en todo lo creado. La Diosa está llamando a hombres y mujeres a sanar su principio femenino, a recuperar el espacio sagrado.

Nosotros, los habitantes del planeta Tierra, mantenemos con Gaia, una relación semejante a la de un embrión en el vientre de su madre. Dentro de este espacio uterino estamos protegidos, nutridos y abastecidos, somos amados. También la Tierra es un mandala, su geometría sagrada revela la perfección. Es trabajo de las mujeres hoy crear espacios de solidaridad, fraternidad y unidad, donde los focos sean centros de espiritualidad, al volver a lo sagrado, se unirá la familia humana en una red de comunidades planetarias. La Feminidad Sagrada ha comenzado a retornar en grupos de oración, meditación y sanación energética, todas estas formas son Energías de la Diosa, una Diosa que no es Dios vestido
de mujer, una Diosa que enciende tanto la experiencia mística elevada como la carnal a través de lo divino y lo amado. La espiritualidad une a la mujer con Dios, sin importar la fe que se profese, la sumerge en su profundo silencio, en admiración devocional, en conexiones álmicas, y la eleva al estado de arte y creación constante… La Madre nos necesita… este es el llamado urgente!



Si la Paz regresa a la Tierra será porque la Diosa ha vuelto a casa a través de cada una de sus hijas. Un gran anuncio o solicitada podría convocar a todas las mujeres y ninguna quedaría afuera… “Se necesita ayuda: Mujeres sin excepción. Guardianas para la Tierra. Deben cuidar del recinto, que sea un lugar seguro para todos, sentir interés por el desarrollo de los niños, atendiendo sus necesidades, capacidad para administrar recursos, resolver conflictos, trabajar en colaboración, plantear preguntas, escuchar y aprender de las experiencias de otros, sentir empatía y actuar con compasión en beneficio de todos, incluidas las generaciones venideras.” Podemos salvar lo que amamos. Todos nacemos de Mujer… regresemos a la Diosa, ella nos mostrará el Camino. Que asi sea!